Desde el 2003, se conmemora cada 3 de mayo como el día de la y el Acompañante Terapéutico, recordando la creación de la Asociación Acompañantes Terapéuticos de la República Argentina (AATRA), que surge para jerarquizar el trabajo de quienes cumplen funciones de auxiliares de la salud e incidir en las políticas públicas vinculadas al desarrollo de su profesión.

A partir de las leyes de discapacidad y de salud mental en nuestro país, se hacen necesarias terapias no restrictivas, entendiendo que debe haber alternativas y dispositivos que permitan sostener la continuidad de los tratamientos ambulatorios en casos en los que a las personas o a las familias se les dificulte hacerlo por cuenta propia y cuando los profesionales tratantes evalúen la necesidad.

Dichos avances en las legislaciones nos hicieron conscientes de la necesidad de una formación universitaria para dichos profesionales, y desde hace dos años emprendimos el desafío de incorporar a nuestras propuestas académicas la Tecnicatura Universitaria en Acompañamiento Terapéutico, entendiendo que la inserción del AT en cada vez más ámbitos hacen que esta figura sea imprescindible para el sostenimiento de un tratamiento.

“Damos una formación sólida –sostiene el Psicólogo Alfredo Estupiñan, Director de la carrera- y para que el acompañar sea terapéutico, brindamos las herramientas teóricas y metodológicas para que puedan cumplir sus funciones”, resalta.

Quienes cumplen funciones de Acompañamiento Terapéutico facilitan una mayor autonomía de las personas, ayudan a sostener o restablecer los vínculos de su entorno, familiar, social, laboral, mediando, previniendo o acompañando las situaciones de roce que se presentan en la vida cotidiana, favoreciendo así una red de contención familiar que ayuda a la recuperación y evita la cronificación y posterior estigmatización social.

Nuestros inicios

En agosto de 2017 inició en la Sede Rosario, el cursado de la Tecnicatura Universitaria en Acompañamiento Terapéutico. Nuestro Vicerrector, Mg. José Luis Aguirre; el Director de la Carrera, Ps. Alfredo Stupiñan, y la Profesora Silvia Lattanzio, recibieron a las estudiantes: “Estamos muy agradecidos porque están confiando en nosotros. Ustedes eligieron cuidar y acompañar a gente que sufre y esto es tan apasionante que uno después no quiere hacer otra cosa”, dijo Aguirre, quien abundó en cuestiones vinculadas al proceso de enseñanza-aprendizaje que se pretende implementar.

“Queremos hacer una experiencia diferente en la que la formación no tenga que ver solamente con aprender contenidos en la modalidad usual o tradicional de leer un libro o escuchar a un docente, sino poder vivenciar el aprendizaje a partir de la propia experiencia personal, en el relato de experiencias con pacientes, a partir del arte y el movimiento y, fundamentalmente, en clave grupal. Si hay algo que queremos poner en segundo plano es el tipo de enseñanza que tiene que ver con lo individual porque partimos de una etimología de pensar el proceso de salud-enfermedad como un fenómeno colectivo”.

 

 

La carrera de Acompañamiento Terapéutico en Salud Mental y Adicciones, que comenzó a desarrollarse en la Sede Marcos Juárez primero y luego en Rosario, siendo la única de nivel universitario en Santa Fe y la tercera en Argentina.

Actualmente se debate en Santa Fe la ley de Acompañamiento Terapéutico. De sancionarse, como se hizo en Córdoba, cuando egresen los estudiantes, podrán colegiarse y será reconocido su trabajo por el sistema de salud y las obras sociales, además de acceder a un mercado de trabajo en el que hay más demanda que oferta.

“Trabajamos mucho en los contenidos de la carrera con los docentes, en las expectativas que implica una tecnicatura universitaria y hoy estoy muy feliz de que se abra acá. Esto tuvo su historia, no fue tan sencillo, hay toda una arquitectura de cosas para llegar a que esto pueda funcionar y que ustedes se hayan acercado a la institución por el interés de estudiar esta carrera”, expresó Estupiñan, y agregó: “Hay mucho de pensar y leer teorías, pero haremos especial acento en poner el cuerpo con el otro. A partir del segundo año, van a circular por instituciones públicas y privadas haciendo prácticas supervisadas por docentes, instancia sumamente necesaria para acompañar desde la palabra, acercándose, abrazando y en donde estarán en juego un montón de herramientas técnicas”.

Finalmente, la profesora Lattanzio consideró que es importante que la Tecnicatura tenga nivel universitario: “la formación en esta carrera debe ser amplia, integral, comprometida porque van a trabajar con personas con padecimientos psíquicos y si la formación es deficiente, la práctica lo va a ser en las mismas condiciones”.